Los amantes de Ain Sajri.

Con más de 11.000 años de antigüedad nos encontramos esta escultura tallada en piedra (guijarro de calcita), en la que vemos los “amantes de Ain Sajri”, seguramente la pareja más antigua representada haciendo el amor.

Los amantes de Ain Sajri.
Los amantes de Ain Sajri.

Esta fantástica pieza fue encontrada en el año 1933 en las cuevas de Ain Sajri (de ahí el nombre), por un beduino llamado Wadi Jareitún en Belén, que se la entregaría a René Neuville, prehistoriador que fue el encargado de la investigación arqueológica en la cueva donde se encontraron a los amantes.
La escultura se atribuyó a la cultura Natufiense, que se expandía desde el Éufrates hasta Egipto y los desiertos situados al sur de la zona del Próximo Oriente.

Los amantes de Ain Sajri.
Los amantes de Ain Sajri.


Esta civilización que se cree que fueron los primeros humanos recolectores y en domesticar perros, ovejas y cabras, vivían en grandes comunidades de doscientas a trescientas personas, y se les ubicada cronológicamente entre los años 10800 y 8300 a. C.

Auriga de Delfos

Aproximadamente en el 475 a.C. se realizó el Auriga de Delfos, una escultura de bulto redondo mandada construir por Polyzalos (en ese momento tirano de Sicilia).

Auriga de Delfos. estilo severo, h. 474 a.C, Museo Arqueológico de Delfos.
Auriga de Delfos. estilo severo, h. 474 a.C, Museo Arqueológico de Delfos.

Esta escultura pertenecía a un grupo escultórico más grande para conmemorar la victoria de Polyzalos en una carrera de cuadrigas de los juegos dedicados al dios Apolo. Mide algo más de 1’80 m, esta realizada en cobre, con pasta vítrea en los ojos y los labios recubiertos de laminas de plata. La técnica con la que fue realizada fue mediante la fundición de vaciado indirecto (por piezas), en diez piezas diferentes que fueron soldadas.

Auriga de Delfos. estilo severo, h. 474 a.C, Museo Arqueológico de Delfos.
Auriga de Delfos. estilo severo, h. 474 a.C, Museo Arqueológico de Delfos.

La pieza se realizó en un momento de transición del arcaísmo al clasicismo, conocido como estilo severo, vemos movimiento en ella y la escultura ya no presenta frontalismo, ni la característica risa arcaica, pero vemos cierta desproporción en pies y manos, igual que ocurría con las kore o korai.

Esculturas de bulto redondo/exentas

Dentro de las dos tipologías escultóricas que existen, las de bulto redondo/exentas; que recordemos son aquellas de forma “tridimensional” que pueden apreciarse desde todos los puntos de vista, han evolucionado ya desde una temprana edad en la historia del ser humano.

Los primeros ejemplos de este tipo de escultura los encontramos en el periodo paleolítico, unas figuras de ídolos de la fertilidad que todos conocemos, las famosas Venus.

Venus de Willendorf, museo de historia natural de Viena.
Venus de Willendorf, museo de historia natural de Viena.

Más adelante las civilizaciones mesopotámicas y de Oriente Próximo, como Egipto utilizarán la ley de la frontalidad, en que una línea simétrica desde la cabeza a los pies dividirá el cuerpo en dos partes iguales.

Zeus o Poseidón de Artemision.
Zeus o Poseidón de Artemision.

Este estilo llegará hasta la etapa arcaica griega, pero a partir del siglo V a.C. se abandonará este hieratismo para dar paso al movimiento, al naturalismo y a figuras que ya no se harán individualizadas sino que serán parte de un compendio narrativo donde veremos escenas mitológicas e históricas.

El Peine del Viento, Eduardo Chillida.

El Peine del Viento situado en la bahía de la Concha de San Sebastián no es una única escultura sino que es la pieza número quince de una colección de figuras escultóricas que llevó a cabo desde el año 1952 hasta el año de la construcción en el 1977, aunque esta tampoco seria la última pero si seguramente una de las más importantes.

El proceso creativo fue evolucionando de líneas rígidas y racionales más esquemáticas empleando diferentes materiales para su elaboración como son la plata, el acero inoxidable, la madera, el granito y el uso del alquitrán para dar distintas tonalidades para intentar dar la sensación que al final le daría el material utilizado, el acero corten.

El Peine del Viento de Chillida.
El Peine del Viento de Chillida.

El artista mutó en las formas finales de los proyectos anteriores para el desafío que le suponía el lugar donde estaría su obra ya que como el decía “es una locura tratar de competir con la grandiosidad del mar, el viento y las rocas , para el artista este lugar era parte de su patria y tenía mucha importancia el poder compartir con sus conciudadanos el sentido y la importancia que tenía para el, para el la obra ya estaba hecha el solo la descubría. El peine es de acero porque simboliza la herramienta del hombre, el material proletario con el que construimos herramientas resistentes, como un peine que pretende domar el viento del mar.

La fabricación de estas grandes piezas de 10 toneladas y de más de dos metros de altura y anchura, se encargaron a una fundición de la misma Guipúzcoa, la de Patricio Etcheverría. Estas grandes piezas de acero están formadas por cuatro barras gruesas de sección cuadrada que emergen de un tronco común incrustado en la roca, estas barras gruesas se retuercen y se curvan como si estuvieran intentando agarrar con la mano el aire y el agua intentando modelar el espacio que las envuelve.

El Peine del Viento de Chillida.
El Peine del Viento de Chillida.

Este material era prácticamente nuevo, se creo en el año 1933 por la compañía estadounidense “US Steel” para dar más resistencia a la corrosión en ambientes húmedos y marinos  aunque finalmente se utilizara más en la fabricación de vagones de tren para el transporte del carbón, las siglas que eran “cor-ten” derivan de las propiedades que buscaban diferenciar en este material nuevo “corrosión/cor”-“tenacidad/ten”.

Homenaje de Mario Botta a Francesco Borromini.

En el aniversario de los 400 años del nacimiento del arquitecto suizo Francesco Borromini, se hizo en su honor y a una de sus construcciones más famosas, en el lago Lugano de Suiza en el año 1999 una reproducción de la iglesia de San Carlo alle Quaattro Fontane de Roma.

Homenaje de Francesco Borromini a Mario Botta.
Homenaje de Francesco Borromini a Mario Botta.

Fue encargada al arquitecto Mario Botta en colaboración con la “Università della Svizzera Italiana” y fue una replica exacta de la iglesia, eso sí realizada con más de 35.000 tableros de madera moldeados para que encajen en esta gran “escultura efímera” de 33 metros de altura y 90 toneladas de peso que por desgracia se desmanteló en el 2003.

Homenaje de Francesco Borromini a Mario Botta.
Homenaje de Francesco Borromini a Mario Botta.

Ruinas arqueológicas del imperio romano en la ciudad de Baia.

Bajo las aguas del mediterráneo, muy cerca de Pompeya y Herculano encontramos las ruinas arqueológicas de lo que fue en la edad de oro del imperio romano la ciudad de Baia.

Escultura romana.
Escultura romana.

Esta ciudad era el lugar donde la aristocracia y los emperadores se construyeron mansiones y villas con un lujo tan grande en los materiales que casi rivalizaba con la misma Roma, con magníficos mosaicos, pinturas, esculturas de mármol, etc.

Escultura romana.
Escultura romana.

En las imágenes vemos esculturas de ninfas, que en muchas ocasiones servían como suministro de aguas naturales. Este “Ninfeo” en concreto perteneoció al emperador Claudio en su “spa” personal en el que la temperatura del agua era un lujo gracias a la cercanía con el monte Vesubio y su actividad volcánica, que igual que dio estos pequeños lujos, más adelante los arrebató, no con sus cenizas pero si por el “bradisismo” que poco a poco sumergió la tierra por debajo del nivel mar.

Lugar del hallazgo.

Solvognen

Cuando un campesino encontró en el 1902 el “Solvognen” en una marisma en Trundholm (Dinamarca) y se lo dio a su hijo pensando que no era más que un viejo juguete, no sabía que había descubierto una de las mejores piezas de arte orfebre de la edad de bronce.

Solvognen
Solvognen

El Carro de Trundholm realizado en bronce presenta un carro de seis ruedas tirado por una yegua que porta un disco que parece representar el sol, con una fina lamina de oro con decoración repujada de círculos, espirales y zigzags. Es un objeto que se vincula a la mitología nórdica.

Lugar del hallazgo.

 

Sverd i Fjell, las espadas de la montaña.

En el año 1983 el Rey Olaf V de Noruega inauguró estas tres esculturas imponentes de tres espadas vikingas realizadas por el escultor Friz Røed junto al fiordo de Hafrsfjord y a las afueras de la ciudad noruega de Stavanger.

El motivo de esta escultura nace para conmemorar la batalla que unió al pueblo vikingo en el año 872, tras una de las batallas más importantes, la batalla  de Hafrsfjord, en la que el Rey Harald Hårfagre consiguió que toda Noruega estuviese bajo un mismo reino.

Esta batalla fue la que al fin hizo alcanzar la paz a unos pueblos vikingos que estaban en constante conflicto de poder, en ella se enfrentaron el Rey Harald con otros clanes que ni siquiera uniéndose pudieron derrotarlo, estos eran los reyes Sulke de Rogeland, Eirik de Hordaland y Kjotve el Rico junto con algunos de menos importancia. Desde el norte de Jadar todos partieron hacia el lugar que da nombre a la batalla, fue una batalla muy cruda y sangrienta en donde varios bandos sufrieron grandes pérdidas, pero que salió un claro vencedor, el Rey Harald.

Sverd I Fjell, las espadas de la montaña.

Las tres espadas simbolizan la paz, la unidad y la libertad del pueblo vikingo, simbolizando también que están incrustadas en la roca para que jamás se vuelvan a utilizar y no se rompa la paz.

Están inspiradas en diferentes espadas que se han encontrado a lo largo de la historia en Noruega de sus antepasados tan bélicos y guerreros, los vikingos.

Sverd I Fjell, las espadas de la montaña.
Sverd I Fjell, las espadas de la montaña.

Miden más de diez metros de altura y están realizadas en bronce, la diferencia entre ellas es que la más grande y más ornamentada representa la victoria del Rey Harald, mientras que las otras dos representan a los reyes vencidos.

Sverd I Fjell, las espadas de la montaña
Sverd I Fjell, las espadas de la montaña

 

Sarcófagos fenicios de “Gadir”.

Hoy viajamos al Museo Arqueológico de Cádiz para conocer dos piezas pertenecientes a una de las civilizaciones antiguas más importantes y misteriosas. No poseían un gran imperio terrenal pero que sí podían considerarse como los dueños y los dominantes del Mar Mediterráneo.
El 30 de Mayo durante las obras para levantar el pabellón de la Exposición Marítima Nacional en Cádiz, se encontró un sarcófago fenicio antropoide masculino, perteneciente a los antiguos pobladores de la ciudad de “Gadir” (Cádiz), datado 400 años a.C. en periodo púnico.

Sarcófago fenicio encontrado el 30 de Mayo del año 1887.
Sarcófago fenicio encontrado el 30 de Mayo del año 1887.

En su interior acoge restos de un fenicio de clase social alta, y en la parte exterior en alto relieve vemos un personaje masculino maduro, con cabello y barba, que sostiene en su mano izquierda una granada y en la derecha una corona de flores.

Sarcófagos antropomorfos de hombre y mujer en el museo de Cádiz.
Sarcófagos antropomorfos de hombre y mujer en el museo de Cádiz.

Al lado vemos la conocida como “Dama de Cádiz” que apareció casi un siglo más tarde, pero esta datada en 470 años a.C. En este sarcófago vemos esculpidos los rasgos de una mujer esta vez joven, peinada con filas de bucles en forma de bolas y con un rostro sereno, un vestido liso y sin complementos a diferencia del sarcófago masculino, algo que hace pensar que la decoración que podía tener este sarcófago sería más bien mediante el uso de pintura.

Sarcófagos antropomorfos de hombre y mujer en el museo de Cádiz.
Sarcófagos antropomorfos de hombre y mujer en el museo de Cádiz.

Los fenicios comenzaron a enterrarse en sarcófagos a principios del II milenio a.C. en la ciudad de Biblos (Líbano), y como vemos en estos ejemplos y en sus esculturas, era una civilización claramente influenciada y que se nutría de otras grandes culturas como la Griega o la Egipcia entre otras.

Los colosos de Memnón.

Los colosos de Memnón son lo poco que queda en pie del que fue el mayor templo del millón de años construido en Egipto, el de Amenhotep III (mucho mayor que Karnak y Luxor), que por desgracia 1200 a.C. un terremoto destruyó y posteriormente como siempre ha pasado en Egipto, otros faraones utilizaron sus restos para la construcción de sus templos.

Estas dos estatuas gemelas de más de 11 metros de altura situadas en la ribera occidental del Nilo representan al faraón Amenhotep III. Los vemos a ambos con el atributo característico de la realeza egipcia, el temes. Y orientados al este como la mayoría de los templos egipcios contemplando la salida del sol.

Coloso de Memnón mirando al este.
Coloso de Memnón mirando al este.

En la parte inferior igual que vemos en la entrada del templo de Ramses II están esculpidas también su madre Matemuia y su esposa Tiye además de también en menor tamaño sus hijas.

Madre y esposa del faraón.
Madre y esposa del faraón.

Registrado por los historiadores Estrabón y Pausanias, relataban que después de otro terremoto que hubo en el 27 a.C. la estatua más al norte producía unos sonidos por las grietas que tenían cierto símil al “canto de sirenas”, algo que se expandió por todo el Mediterráneo y emperadores y grandes mandatarios quisieron acudir para oírlo por si mismos.                          

Jeroglíficos en el lateral de uno de los Colosos de Memnón.
Jeroglíficos en el lateral de uno de los Colosos de Memnón.