Akhenatón

En la XVIII Dinastía del Antiguo Egipto surgió un faraón que revolucionó las creencias y rompió con el tipo de representaciones artísticas que había habido hasta el momento.

Akhenatón o Amenofis IV, esposo de Nefertiti y padre del famoso Tutankamon, fue el autor de la «revolución amarniana», trasladó la capital de imperio a Tell el-Amarna, en donde construyó la ciudad de Ajetatón en honor a su creencia a un único dios Atón, algo novedoso en la religión egipcia ya que siempre había sido politeísta.

Hizo grandes cambios en las representaciones de pintura y escultura, pasó del hieratismo monumental al naturalismo, y se comenzaba a ver al faraón y a su familia en momentos y escenas cotidianas, por primera vez se ven semidesnudos, sin alterar ni idealizar sus cuerpos.

Hablamos de un momento que hubieron grandes cambios, una familia en que padre, mujer e hijo son imprescindibles en la historia de Egipto, pero que por desgracia cuando murió Amenofis IV todo volvió a ser como en dinastías anteriores, y como paso con otros faraones Horemheb destruyó sistemáticamente todo lo relacionado con Akhenatón y su familia, para representar una supuesta continuidad a partir de Amenhotep III.

 

El vaso François

Realizado por el alfarero Ergótimos y el pintor Klitias alrededor del año 570 a.C. en la Grecia Ática, el Vaso François es una pieza de cerámica correspondiente a la técnica de las figuras negras (pintura negra sobre fondo rojizo claro).

El nombre se debe gracias a Allesandro François, que fue quien la encontró en una tumba etrusca en Chius (Italia). Es una pieza cerámica, más concretamente una crátera, que se utilizaba para mezclar vino y agua y se disponían en los simpsosiums (banquetes) para que los comensales se sirvieran ellos mismos.

Está decorada con seis frisos y 270 figuras, que forman diferentes escenas y inscripciones en las que vemos escenas mitológicas como la de Teseo en el laberinto del minotauro o el regreso de Hefeso al Olimpo, entre muchas otras. Es una de las piezas más importantes conservadas de la época por su estilo técnica, belleza y estilo orientalizante, casi a las puertas del naturalismo griego.