Los colosos de Memnón.

Los colosos de Memnón son lo poco que queda en pie del que fue el mayor templo del millón de años construido en Egipto, el de Amenhotep III (mucho mayor que Karnak y Luxor), que por desgracia 1200 a.C. un terremoto destruyó y posteriormente como siempre ha pasado en Egipto, otros faraones utilizaron sus restos para la construcción de sus templos.

Estas dos estatuas gemelas de más de 11 metros de altura situadas en la ribera occidental del Nilo representan al faraón Amenhotep III. Los vemos a ambos con el atributo característico de la realeza egipcia, el temes. Y orientados al este como la mayoría de los templos egipcios contemplando la salida del sol.

Coloso de Memnón mirando al este.
Coloso de Memnón mirando al este.

En la parte inferior igual que vemos en la entrada del templo de Ramses II están esculpidas también su madre Matemuia y su esposa Tiye además de también en menor tamaño sus hijas.

Madre y esposa del faraón.
Madre y esposa del faraón.

Registrado por los historiadores Estrabón y Pausanias, relataban que después de otro terremoto que hubo en el 27 a.C. la estatua más al norte producía unos sonidos por las grietas que tenían cierto símil al “canto de sirenas”, algo que se expandió por todo el Mediterráneo y emperadores y grandes mandatarios quisieron acudir para oírlo por si mismos.                          

Jeroglíficos en el lateral de uno de los Colosos de Memnón.
Jeroglíficos en el lateral de uno de los Colosos de Memnón.

Mosaico del Nilo de Palestrina

Uno de los mosaicos más importantes del arte clásico es el que se realizó en el periodo alejandrino en el siglo I a.C. a finales del período helenístico en la antigua Praeneste, es el conocido como “mosaico de Palestrina”.

Este fabuloso mosaico de más de cinco metros de ancho y cuatro metros de alto podemos ver la vida y la fauna que había a modo de escenas alrededor del rio Nilo, algo que nos da un ejemplo de la fascinación que sentían los romanos por el exotismo, la civilizacion y las costumbres egipcias.

En un marco con forma de arco se nos presentan, cabañas, palacios, templos, barcas, etc. y aparecen también una gran variedad de escenas en la que se aprecia la vida y los quehaceres cotidianos de egipcios, griegos ptolemaicos y africanos etíopes cazando, junto con una gran diversidad de vegetación y especies animales, incluyendo algunas especies de fantasía.
Este tipo de representaciones entran dentro de la categoría de nilóticas, y no sería la única pero si una de las más importantes.

Detalle del Mosaico de Palestrina.
Detalle del Mosaico de Palestrina.

Psamético I (660-610 a.C.), una estatua colosal encontrada de 3000 años de antigüedad.

En las cercanías del templo de Ramsés II un equipo de arqueólogos encontró este año 2017 una colosal estatua que pertenció al faraón Psamético I, que gobernó 600 años más tarde del que se pensaba que era primeramente la escultura, Ramsés II.

Psamético I cubierto de barro y agua.
Psamético I cubierto de barro y agua.
Coloso dentro del agua.
Coloso dentro del agua.

La estatua se encontró en un barrio pobre de El Cairo, mide ocho metros de altura y tiene tres mil años de antigüedad, es sin duda uno de los hallazgos arqueólogicos más importantes de Egipto de los últimos años.

Trabajos de extracción del coloso de Psamético I.
Trabajos de extracción del coloso de Psamético I.

Los expertos revelaron al estudiar a fondo la pieza, que algunos detalles como la forma de la corona y los rasgos faciales pertenecían a las características utilizadas en otros períodos del Antiguo Egipto, además de encontrar otras reliquias con inscripciones que ayudaron a confirmar que la estatua pertenecía al periodo de Psamético I.

Estela que ayudó a datar el período del gran hallazgo.
Estela que ayudó a datar el período del gran hallazgo.

El faraón Psamético I pertenece a la XXVI dinastía y llegó al poder a comienzos del denominado “imperio tardío”, un periodo en que Egipto batallaba con los asirios por la independencia de su reinado, algo que tras varias campañas bélicas logró en sus más de cincuenta años de reinado, eliminando los últimos vesitigios de la dinastía Nubia y teniendo unas frutíferas relaciones con los griegos.

Este coloso, un gran hallazgo de la siempre venereda cultura del Antiguo Egipto será una de las grandes piezas expuestas en el “Gran Museo Egipcio” que se espera que habrá sus puertas en el año 2018, que aunque lleva 15 años de retrasos culpa de revueltas, robos y crisis económica, habrán mas de cinco mil piezas expuestas, algunas nunca enseñadas al público con piezas nuevas y algunas tan importantes como las pertenecientes a uno de los faraones más famosos encontradas por el egiptólogo Howard Carter en el 1922 en la tumba de Tutankamón.

Gran Museo Egipcio.
Imágenes en 3D del proyecto del “Gran Museo Egipcio”.
Imágenes en 3D del proyecto del "Gran Museo Egipcio".
Imágenes en 3D del proyecto del “Gran Museo Egipcio”.

Akhenatón

En la XVIII Dinastía del Antiguo Egipto surgió un faraón que revolucionó las creencias y rompió con el tipo de representaciones artísticas que había habido hasta el momento.

Akhenatón o Amenofis IV, esposo de Nefertiti y padre del famoso Tutankamon, fue el autor de la “revolución amarniana”, trasladó la capital de imperio a Tell el-Amarna, en donde construyó la ciudad de Ajetatón en honor a su creencia a un único dios Atón, algo novedoso en la religión egipcia ya que siempre había sido politeísta.

Hizo grandes cambios en las representaciones de pintura y escultura, pasó del hieratismo monumental al naturalismo, y se comenzaba a ver al faraón y a su familia en momentos y escenas cotidianas, por primera vez se ven semidesnudos, sin alterar ni idealizar sus cuerpos.

Hablamos de un momento que hubieron grandes cambios, una familia en que padre, mujer e hijo son imprescindibles en la historia de Egipto, pero que por desgracia cuando murió Amenofis IV todo volvió a ser como en dinastías anteriores, y como paso con otros faraones Horemheb destruyó sistemáticamente todo lo relacionado con Akhenatón y su familia, para representar una supuesta continuidad a partir de Amenhotep III.