El Alminar de Samarra.

Mandada construir por el califa Al-Muttawakkil entre el 847 y el 886 junto con la mayor mezquita jamás construida hasta la fecha, el Alminar de Samarra es una de las grandes joyas arquitectónicas del periodo abasí.

Alminar de Samarra.
Alminar de Samarra.

Este minarete helicoidal que nos recuerda a los zigurats de la antigua Mesopotamia, es de 55 metros de altura y esta construido en ladrillo cocido.

Alminar de Samarra.
Alminar de Samarra.

Se erige sobre una base de forma rectangular desde la que sale una rampa exterior de dos metros de ancho que da la vuelta a toda la torre dividida en siete pisos de igual altura, terminando en ocho arcos túmidos que hacen de nichos y que rematan la altura de la torre.

Abadía de Fontenay.

En el año 1119 casi al final del románico se funda en la borgoña francesa la Abadía de Fontenay simultáneamente con la de Claraval II, ambas son las primeras en ser construidas en piedra y tienen mucha importancia ya que servirían como modelo para la gran expansión cisterciense de los dos siglos posteriores en toda Europa.

Abadía de Fontenay
Abadía de Fontenay

Las abadías cistercienses eran un claro ejemplo de la nueva espiritualidad de los monjes en que predicaban y daban ejemplo de autosuficiencia en su día a día, gracias a que dentro de la abadía tenían panadería, herrería, dormitorio claustro, refectorio, iglesia, etc.

Abadía de Fontenay
Abadía de Fontenay


Es una arquitectura caracterizada por la simplicidad y la austeridad, en que la iglesia forma el eje central de todo el conjunto, junto con el claustro y las dependencias de los monjes. Los pilares son sobrios y los capiteles vegetales pero muy esquemáticos, las cubiertas son de bóveda de cañón pero comienzan a evolucionar y a encaminarse hacia el gótico, apareciendo la bóveda ojival o de arco apuntado.

Los pilares de Europa, exposición de obra social “la Caixa”

El 19 de octubre del 2016 se inició esta exposición en el CaixaForum Madrid, y dará la vuelta a toda España pasando por Barcelona hasta el 18 de junio, y en Zaragoza del 13 de julio al 22 de octubre de 2017.

La exposición es un conjunto de piezas extraordinarias que llegan desde uno de los museos más importantes del mundo, el British Museum. Además complementan la exposición diferentes piezas que provienen del Museo Arqueológico Nacional, el Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Museu Frederic Marès.

“Los pilares de Europa”, que es como se titula la exposición, nos trasladan a la época medieval europea entre los años 400 y 1500,  periodo de cambios que hubieron en Europa después de la caída del imperio romano y el surgimiento del Renacimiento italiano y la reforma protestante de los siglos XV y XVI.

El término “medieval” fue acuñado en el siglo XIX, considerando este periodo de más de mil años como una época inestable, oscura de miedo y ignorancia a diferencia de los periodos de brillantez de la Grecia y la Roma clásica anterior, y su predecesor el Renacimiento.

Pero la realidad no es esta, el periodo medieval occidental Europeo pese a las largas confrontaciones, batallas y hambrunas fue un momento en el que nacen cosas tan importantes como el concepto de estado y nación, poniendo los cimientos como es el caso de España que se origina en ese momento histórico, mientras que en otros lugares como Reino Unido, Francia o Italia no se fraguarán hasta una etapa más moderna.

También es una etapa gloriosa en el arte; escultura, pintura y arquitectura hacen de cada región o pueblo europeo una identidad que poco a poco con el paso de los años se va unificando. Nacen estilos de todo tipo de la mano de visigodos, ostrogodos, influencias mozárabes, las magnificas construcciones románicas y del monacato y antes de la llegada del renacimiento, el esplendoroso gótico.

También el interés por el conocimiento y el aprendizaje hacen nacer escuelas episcopales y municipales que evolucionarán en las universidades, en ciudades como Paris, Bolonia y la famosa universidad de Oxford que también se funda en ese momento.

La exposición esta dispuesta en cinco partes.

  • La formación de Europa.

Lo que ocurre desde el fin del imperio romano, a partir del año 400, emergiendo nuevos reinos, principados y rutas comerciales. Y la producción de pequeños objetos de artesanía que darán estatus social y formarán parte de la simbología de la castas y la nobleza.

  • El poder real.

En este periodo la realeza tiene un papel importante, generalmente no eran elegidos por el pueblo, si no que se les consideraba elegidos por “Dios”, tenían un poder absoluto y difundían su imagen mediante sellos y monedas.

  • Tesoros celestiales.

La Iglesia había perdido influencia después de la caída del imperio romano, pero poco a poco y gracias al Papa y a una ingeniosa gestión de estructuras administrativas y la adopción del latín como lengua oficial comenzó a coger fuerza en la sociedad de la época.

  • La vida de la corte.

La corte era lugar de reunión, en donde se reunía la nobleza para forjar alianzas aunque a veces ocurriera lo contrario. Era el centro de administración del reino, donde se tomaban las decisiones importantes rodeados de lujo para hablar de cultura y seguramente cotillear.

  • La vida urbana.

En esta época comienzan ha haber las primeras grandes migraciones hacia las grandes ciudades que parecen más desarrolladas por la prosperidad que generaba el comercio, la artesanía y la seguridad de estar bajo la defensa de un Rey o un terrateniente.


Conclusión

Los Pilares de Europa, es una exposición que ya desde el momento en el que entras te sumerge en la historia con un gran mapa que te hace ver los cambios que hubo en este maravilloso periodo de la historia con enfrentamientos, cruzadas y disputas territoriales. Pero que también nacen estamentos tan importantes como las universidades, o una etapa artística con personalidad y simbólica de cada territorio como no ha habido en otro lugar del mundo.

Sant Pere de Rodes

El monasterio de Sant Pere de Rodes es otra maravilla que situamos dentro de las construcciones del románico del Pirineo catalán.

Es otro edificio rodeado de leyendas que nos hablan que fue alzado sobre un templo pagano dedicado a Afrodita Pyrene, o de un grupo de cristianos que naufragaron cuando venían de Roma y portaban reliquias de San Pedro y otros santos, que ordenó alejar el Papa de Roma por el peligro que sufrió la ciudad en ese periodo.

Las primeras notas que narran la construcción del monasterio nos trasladan al finales del siglo VIII, pero no será hasta mediados del siglo X que alcance la categoría de abadía. En los siglos XI y XII hay un periodo de esplendor gracias a numerosas donaciones y privilegios, en la que se llevaron a cabo diferentes obras de reforma, se levantó la galilea (pórticos/atrios), nuevas portadas, y el campanario en el siglo XII.

El monasterio absorbe una variedad arquitectónica del momento en el que se construyó, con una pequeña estructura romana, influencias carolingias y prerrománicas, una iglesia tardorrománica de capiteles corintios y un campanario de influencias lombardas.

Por desgracia a partir del siglo XIV entró en decadencia por culpa la falta de donaciones, la peste negra, piratas y bandoleros y los saqueos que sufrían constantemente de las tropas francesas, que en el 1693 robaron la Biblia de Rodes, entre otros muchos tesoros.