Psamético I (660-610 a.C.), una estatua colosal encontrada de 3000 años de antigüedad.

En las cercanías del templo de Ramsés II un equipo de arqueólogos encontró este año 2017 una colosal estatua que pertenció al faraón Psamético I, que gobernó 600 años más tarde del que se pensaba que era primeramente la escultura, Ramsés II.

Psamético I cubierto de barro y agua.
Psamético I cubierto de barro y agua.
Coloso dentro del agua.
Coloso dentro del agua.

La estatua se encontró en un barrio pobre de El Cairo, mide ocho metros de altura y tiene tres mil años de antigüedad, es sin duda uno de los hallazgos arqueólogicos más importantes de Egipto de los últimos años.

Trabajos de extracción del coloso de Psamético I.
Trabajos de extracción del coloso de Psamético I.

Los expertos revelaron al estudiar a fondo la pieza, que algunos detalles como la forma de la corona y los rasgos faciales pertenecían a las características utilizadas en otros períodos del Antiguo Egipto, además de encontrar otras reliquias con inscripciones que ayudaron a confirmar que la estatua pertenecía al periodo de Psamético I.

Estela que ayudó a datar el período del gran hallazgo.
Estela que ayudó a datar el período del gran hallazgo.

El faraón Psamético I pertenece a la XXVI dinastía y llegó al poder a comienzos del denominado «imperio tardío», un periodo en que Egipto batallaba con los asirios por la independencia de su reinado, algo que tras varias campañas bélicas logró en sus más de cincuenta años de reinado, eliminando los últimos vesitigios de la dinastía Nubia y teniendo unas frutíferas relaciones con los griegos.

Este coloso, un gran hallazgo de la siempre venereda cultura del Antiguo Egipto será una de las grandes piezas expuestas en el «Gran Museo Egipcio» que se espera que habrá sus puertas en el año 2018, que aunque lleva 15 años de retrasos culpa de revueltas, robos y crisis económica, habrán mas de cinco mil piezas expuestas, algunas nunca enseñadas al público con piezas nuevas y algunas tan importantes como las pertenecientes a uno de los faraones más famosos encontradas por el egiptólogo Howard Carter en el 1922 en la tumba de Tutankamón.

Gran Museo Egipcio.
Imágenes en 3D del proyecto del «Gran Museo Egipcio».
Imágenes en 3D del proyecto del "Gran Museo Egipcio".
Imágenes en 3D del proyecto del «Gran Museo Egipcio».

Reaparece un Buda de 600 años de antigüedad.

Mientras se realizaban trabajos de renovación en una puerta de energía hidroeléctrica en un embalse en la provincia de Jiangxi en el este de China, en la intersección entre dos ríos, ha reaparecido una estatua de Buda datada de 600 años de antigüedad de 3,8 metros de altura junto la base de un pasillo de un templo, posibles ruinas de una antigua ciudad llamada Xiaoshi.

Reaparece un Buda de 600 años de antigüedad.
Reaparece un Buda de 600 años de antigüedad.

En una entrevista realizada para la cadena de televisión CNN, el director del Instituto de Investigación Arqueológica de la provincia, Xu Changqing, ha asegurado que el emplazamiento del Buda durante estos 600 años y que estuviese cubierto por agua ha ayudado a que la escultura perdurara en el tiempo, conservada y protegida por el agua, no solo por su el deterioro que podría haber sufrido por estar a la intemperie, sino por la revolución cultural que hubo en el país entre los años 1966 y 1976 en la que por orden institucional había que deshacerse de todo lo viejo y «religioso».

Reaparece un Buda de 600 años de antigüedad.
Reaparece un Buda de 600 años de antigüedad.

La estatua que era dorada cuando se realizó, se construyó como motivo de protección para proteger a los barcos que naufragaban con cierta frecuencia en este punto, por las corrientes que habían ya que es un lugar de cruce de ríos.

Alguno de los ancianos del lugar hablan de que habían visto el Buda por primera vez en el año 1952, pero quedó sumergida en el año 1958 cuando empezó a construirse el embalse de Hongmen, y algo que parece que volverá a ocurrir ahora en primavera cuando los niveles del agua vuelvan a subir.

Apolo de Veyes, escultura etrusca.

La civilización etrusca es una cultura que lamentablemente nos ha dejado pocos elementos para analizar que nos dejen apreciar su magnificencia cultural, aunque con lo poco que tenemos llegamos a la conclusión que fue un pueblo brillante que sirvió de influencia a posteriores civilizaciones como la romana.

Los expertos datan el nacimiento del pueblo etrusco en la Edad de Hierro en el norte de Italia, con raíces en la cultura villanobiana, por los restos arqueológicos encontrados a mediados del siglo XIX en «Villanova di Castenaso» a poco más de diez kilómetros de Bolonia. También el célebre romano Dionisio de Halicarnaso afirmaba que la cultura etrusca era una clara evolución de la villanobiana.

Las primeras piezas escultóricas que encontramos son las de tipo ceremonial y religioso, que son urnas cinerarias en forma de cabaña, que era en donde se guardaban las cenizas tras la incineración del difunto y estaban reproducidas fielmente a como era la «domus» del fallecido, algo que nos habla también de la importancia del hábitat doméstico para los etruscos.

Hasta la fecha solo se conoce a un gran escultor etrusco, Vulca de Veyes, al que se le considera el autor de otras obras tan importantes como el Zeus que se hallaba en el templo de Júpiter o la Loba Capitulina.

El Apolo de Veyes es una escultura exenta, que se data entre los años 550 y 520 a.C. la etapa conocida como el etrusco tardío y fue descubierta en el año 1916, y formaba parte del Templo de Portonaccio.

La escultura la encontramos en el Museo de Villa Giulia, Roma.

En esta espectacular escultura de terracota vemos influencias orientales y de la Grecia Arcaica, en su rostro podemos apreciar los mismos rasgos que tenían esculturas como «El Moscóforo» o «El Jinete Rampin», ojos almendrados, nariz recta y la indudable sonrisa arcaica que tanto caracterizaba a la esculturas de este periodo griego, además de un naturalismo y movimiento de la figura que ya no era tan característico de la etapa arcaica griega.

El Apolo de Veyes se cree que formaba parte de un grupo escultórico de diferentes esculturas en donde se narraban los doce trabajos del semidiós de la mitología griega Heracles, hijo del dios de dioses Zeus y la reina humana Alcmena. Esta reproducción representaba el tercer trabajo del héroe en el que tenía que capturar a la cierva Cerinea con cornamenta de oro para que llevara el carro de Artemisa, y vemos a Apolo en supuesto movimiento acercándose a Hércules para ayudarle en su captura.

La cultura etrusca sin duda es otra etapa fascinante que se vivió como muchas otras a las orillas del mediterráneo, se nutrió de pueblos vecinos y sirvió de referencia a algunas de las civilizaciones más importantes, dándoles una asombrosa lección en decoración, técnica y creatividad.

La Venus de Bryansk.

Descubierta en la region de Bryansk (Rusia) por el Dr. Konstantin Gavrilov, vemos esta maravillosa Venus del paleolítico superior tallada en un colmillo de mamut lanudo con 23.000 años de antigüedad.

Las Venus eran unas figuras de tipo arte mueble correspondiente como he dicho anteriormente al paleolítico superior. Se caracterizan por ser objetos de bulto redondo, realizadas en tres dimensiones y que podían estar tallas en piedra, marfil, huesos, etc. Y a este tipo de estatuillas siempre se les ha dotado de carácter ceremonial y religioso, con las partes fértiles y reproductoras de la mujer exageradas en volumen.

Este magnifico ejemplar de cinco centímetros de altura se encontró en una capa de los diferentes niveles de piedra caliza excavados. Y algo que sorprende del hallazgo es el echo de que la estatuilla esta datada antes del inicio de la agricultura, a diferencia de otras estatuillas encontradas cerca del río Angara en Siberia.